LA MELODÍA PERFECTA
Cada tecla del piano tiene su exacto sonido
al igual que cada parte de nuestro cuerpo tiene su exacta sensibilidad
eso no quiere decir que un buen músico
tenga la capacidad de ser bueno en ambas cosas
porque para llegar a la sensibilidad extrema de nuestro cuerpo
no basta con saber en que parte está cada nota.
A veces una persona no puede dedicarse a la música
porque su sonido musical es nulo
al igual que sucede con el cuerpo humano
uno no puede llegar a tocarte en el lugar preciso
porque no tiene la capacidad de conocerte.
Pasé por manos de músicos queriendo tocar mis teclas
como si de un piano se tratase
acariciando cada curva de mi cuerpo
con la suavidad que acarician al tocar
pero estaban muy lejos de hacerme sentir
esa exacta sensibilidad,
utilizaban sus artes, sus conocimientos,
queriendo demostrarme toda su capacidad
eran personas cegadas por su ego
que tocaban y tocaban sin parar.
No sé si el problema es de la persona o del teclado
pero hay veces en que se produce lo inesperado
y la persona encuentra el teclado exacto
o el teclado encuentra a la persona exacta
y da lugar a la fantasía
esas ganas inmensas de tocar y tocar sin parar
como si fuese el último concierto de tu vida
donde se funde música y sentimientos,
donde la emoción sube y sube,
cada melodía es una interpretación exacta de su mundo,
cada caricia es una sensación de placer máximo
y cuando se juntan cuerpo con cuerpo
crean la melodía perfecta.

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