El poder de la mente...
Era cuatro de enero, las luces iluminaban la bella ciudad en la que me había instalado días atrás; mientras caminaba notaba la brisa moviendo mi cabello a la vez que el agua corría calle abajo. Mi mente funcionaba al ritmo de mis pasos, reflexionaba sobre mi vida pregunta tras pregunta e historia tras historia; ¿qué he hecho mal?, ¿qué debería cambiar?, ¿cual era mi meta?...
Mi situación en ese momento era un tanto extraña, sentía algo que no sabía explicar pero que tampoco nadie sabía. Había decidido pasar unos días en una pequeña ciudad al norte de Francia, eso me haría desconectarme del mundo y así podría aclararme.
Mi historia comenzó con la primera vez que me enamoré, ahí supe lo que era sentir eso que te quema por dentro y que solo eres capaz de extraer cuando estas cerca de esa persona. Mi primera experiencia no fue reconfortante; lloré, grité, pasé noches sin dormir, perdí tiempo de mi vida pensando que esa persona era la ideal pero no lo fue. Ahora volvía a lo mismo, otra vez surgía ese sentimiento dentro de mi, no estaba segura de querer volver a pasar por lo mismo quizás la desconfianza de no saber como iba a acabar todo eso. ¿Qué podía hacer? ¿alejarme del mundo y así olvidarme de todo y de todos? ¿o tal vez enfrentarme y vivir la experiencia fuese la que fuese?.
Mi mente era un mar de dudas pero sabía que escapando no iba a solucionar nada, algún día volvería a pasar y tarde o temprano llegaría el momento de que me saliese bien. - ¡Claire, no seas tonta!, ¡vívelo!, ¡siéntelo!, ¡grítalo!- me dije a mi misma. Decidí que ya estaba bien de tonterías, que la vida es demasiado corta como para detenerse por algo así, que si sientes debes vivirlo y que la persona que te corresponda aparecerá antes o después. A si que recogí mis cosas y me fui directa a la estación, cogí un billete y me dirigí a casa de vuelta; tenía decidido lo que iba a hacer...
Cuando llegué a casa me miré en el espejo unos instantes y salí hacia la casa de Josh, me daba igual lo que pasase debía hacerlo fuese como fuese. Toqué en timbre con destreza, Josh salió a la puerta y le planté un beso en los labios; él me respondió como nunca hubiese esperado...
"nunca tengas miedo a decir lo que piensas o sientes, el tiempo corre muy deprisa y las oportunidades no siempre vuelven"
R.R.C